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La ruta de la vida adulta.

Siempre pensé que la vida perfecta de ser adulto era lineal, constante; que todo se solucionaba simplemente por ser adulto, por diseñar hábitos, sueños que te hicieran feliz, y mantener un trabajo que te diera una vida “estable”.

La vida me obligó o me enseñó a madurar a inicios de mi adolescencia, al despedirme físicamente de mi papá por una enfermedad terminal. Con las herramientas que en ese momento tenía fui desarrollando mi personalidad en casa: con mi familia y abuelos; en la escuela: con amigos, compañeros de clase, profesores y conmigo misma.

Decidí que siempre tendría una actitud positiva ante la vida, optimista, que cumpliría mis sueños fueran pequeños o grandes, que ningún obstáculo podría ser tan difícil como para evadirlo o rendirme… porque para mí, lo más difícil de la vida era despedirte de un ser amado, por esa razón, lucharía hasta el final para sonreír y lograr mis más grandes anhelos. 

Así comencé mi vida como adulta, constante en mi trabajo, disciplinada en las rutinas, organizada en mis obligaciones, comprometida y con buen oído con mi familia, mis seres amados y amigos; aventurera de mis sueños.

Leal a mis metas, siendo una romántica de la vida, bailarina creyente del compás de los ritmos y tiempos, amante de la comida, de la naturaleza y el calor, valiente ante las adversidades…y vaya que se presentaron adversidades.

Sin más, esa ruta “lineal de adulta” desapareció, fue teniendo carencias, baches, curvas inesperadas, salidas repentinas, retornos inexplicables, neblina turbia, casetas de cobro constantes en el que mi fuerza, mi valentía y mi actitud positiva disminuyeron hasta que mi andar se detuvo.

Agotada física y mentalmente para encontrar esa fortaleza dentro de mí, no pude continuar… cuestionando constantemente mi capacidad, mis decisiones, me juzgué y exigí avanzar… pero las preguntas eran ¿hacia dónde?, ¿para qué?, ¿por qué?, ¿tendría que seguir la misma ruta?, ¿tenía una ruta?…  detenerme en el camino me ayudó a comprender que es parte del viaje, que curiosamente también avanzaba abrazando mi pausa, aprendí que no existe una ruta perfecta, que llegaría a un destino por diferentes caminos, que un destino me podría llevar a otro, que encontraría caminos bloqueados, que me equivocaría en alguna salida y está bien, es parte de vivirlo.

Hoy me encuentro en una curva, a mi ritmo, con mi playlist favorita, no sé qué habrá detrás de ella, pero confío en que me sorprenderá. ¡Vive este viaje llamado VIDA!

Jeaninne De Jesús

Instituto IRMA

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Comentarios

11 respuestas a “La ruta de la vida adulta.”

  1. Tannia vivar dice:

    Que bonito punto de vista ante la vida. Uno cree que ya trazo un camino en la vida pero la realidad es que la vida nos traza el camino según lo que necesitemos en ese momento. Por eso es tan importante adaptarse a cualquier cambio y disfrutarlo. Gracias por compartir historias reales donde nos podemos identificar y saber que no somos los únicos que pasamos por tempestades.

  2. Paola dice:

    Siempre podemos detenernos a admirar el “paisaje”, el horizonte, el atardecer en nuestras rutas de vida, seguramente serán esos momentos los que marquen nuestro camino. Gracias por tan acertadas palabras 🙂

    • IrmaPrensa dice:

      Justo así, siempre recordamos esos momentos que nos ponen la “piel chinita” y normalmente los encontramos en esos detalles que pocas veces nos detenemos a apreciar.
      Gracias por leernos.

  3. Marlenne dice:

    Gracias por compartir experiencias de vida. Tienes una sensibilidad muy padre para escribir. La vida no es lineal, siempre nos sorprende con vivencias increíbles o situaciones difíciles; no importa la edad que podamos tener. Por ello los momentos que nos dan felicidad se agradecen y nos llegan a sacar las lágrimas. Gracias!!!

  4. Lety dice:

    Así es!!!! La vida nos cambia la línea recta, es parte del camino.

  5. Stephanie de jeor dice:

    Nada en la vida es confidencia las malas decisiones, los retos, obstáculos o simplemente las cosas que creemos injustas ante la vida siempre son para mejorar, mantener nuestros ideales y claro siempre siendo una mejor versión de nosotros mismos.

  6. Jazmine dice:

    Esa historia me hizo recordar la mía. Tuve que detenerme en varias ocasiones para redescubrirme para seguir adelante. Definitivamente la vida no es lineal, es una montaña rusa… a disfrutar del viaje y seguir aprendiendo.

  7. Rebeca Jiménez dice:

    Vaya que es difícil entender que de las cosas más complicadas es encontrar tú destino y tú proposito de vida ese que te hace sentir plena y con ganas de seguir ese viaje con todos los altibajos que se presentan. Ser adulto puede ser tan divertido o estresante como uno se lo tome pero vaya que la presión del éxito y la felicidad constante muchas veces nos hacen perdernos y sentirnos incapaces. Me alegra y alienta leer estas palabras de otra mujer guerrera. Gracias Jeaninne de Jesús

  8. Jeaninne de Jeor dice:

    Muchas gracias por el espacio y oportunidad, escribir estas líneas también me ayudaron a escucharme, reafirmarme y aceptarme 🙂

  9. María Esther Cardoso Escamilla dice:

    Que consolador es saber que podemos ir hacia atrás y que es una utopía eso de solo hacia adelante, el proceso real es este que describes y así podemos sentir que esto es vivir!

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