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Filosofía

Valorar al ser humano apoyándolo mediante la comprensión a encontrar el significado de su vida; busque reconocer y maneje adecuadamente sus emociones, ame, socialice y trascienda.

El respeto es la capacidad de reconocer, apreciar y valorar a los otros teniendo en cuenta que todos somos valiosos. En IRMA queremos acompañar a las personas validando su historia y sin juzgar; sus actos ni su persona. El respeto requiere aprender a escuchar a los otros cuidando todas las formas de vida diferentes. Es un valor importante para la sociedad, sabemos que al relacionarnos con las personas que buscan apoyo; respetando su ser único e irrepetible, generamos que se sienta apoyada y fomentamos la solidaridad, ya que todos en cualquier momento podemos necesitar ayuda. El respeto es un valor que requiere de reciprocidad.

El amor es uno de los valores fundamentales de la sociedad porque nos mueve a procurar la felicidad y bien del otro. Al reconocer el valor de cada persona, valido su existencia como riqueza para la mía propia. Las relaciones sociales se basan en la afectividad, en las relaciones interpersonales, en el encuentro sincero y profundo con el otro. La atención en IRMA se basa en ese encuentro amoroso, el éxito de su tratamiento ya que al darse una relación armoniosa, amable, sincera, honesta entre el terapeuta y paciente propicia un espacio de confianza y seguridad. Todos por el hecho de ser personas merecemos ser amados a pesar de nuestros errores, somos más que nuestros actos y ver a la persona así nos hace amarla por lo que es y no por lo que hace. El amor es un valor que induce el bienestar en los otros.

La libertad, es un valor que nos ayuda a realizarnos como personas. La libertad individual se enmarca dentro de lo social. Esta dinámica está íntimamente relacionada con el respeto y la responsabilidad. Si una sociedad no tiene la libertad como uno de los valores más importantes, ésta se torna represiva y dictatorial limitando la realización personal y social.

El valor de asumir la responsabilidad de nuestras acciones es un acto de reconocimiento de la libertad y no puede haber un acto de la libertad que vaya contra la verdad. Cada realidad exige un criterio en torno a lo que implica elegir un bien sobre otro; el no elegir también conlleva responsabilidad sobre los efectos ya que también es una elección, porque elegimos no elegir. En el proceso de atención en IRMA al comprender a la persona sin juzgar sus actos favorecemos que ella reconozca su fortaleza para enfrentar y asumir conscientemente la responsabilidad de sus propias decisiones y de lo que vive. Lo más importante es reconocer que somos dueños tanto de nuestras decisiones libres y sus consecuencias como de la actitud con la que respondemos ante lo que no busqué, lo que me sucedió o lo inevitable. La responsabilidad significa asumir las consecuencias de nuestros actos, cumplir con nuestros compromisos y obligaciones ante nosotros mismos y los demás.

La paz es un valor que busca formas superiores de convivencia. Es un ideal que evita la hostilidad y la violencia que generan conflictos innecesarios. La paz es la base para la armonía consigo mismo y con los demás para tener una vida serena y tranquila agradeciendo la existencia. Uno de los objetivos en IRMA es que la persona mediante este proceso de acompañamiento alcance la paz, reconciliándose mediante el perdón a sí misma y a quienes ella considere causantes de su dolor. No hay mayor grandeza que reconocer nuestras debilidades, asumir sus consecuencias y aceptar perdonar y perdonarse construyéndose como una mejor persona.