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Preguntas frecuentes

+- 1. ¿Qué es IRMA?

Es la primera institución consolidada en México, que brinda atención psicológica especializada, a mujeres y hombres que han perdido un bebé antes de nacer, en cualquier escenario.

Ofreciendo un espacio confidencial, profesional y libre de juicio.

Es una institución que estudia, capacita y busca incidir socialmente para crear una cultura de respeto a quienes han vivido pérdidas gestacionales y así fortalecer a las familias.

+- 2. ¿Por qué IRMA?

El nombre IRMA significa mujer fuerte. Aquella que se respeta a sí misma en su dolor, lo acepta y trabaja para descubrirse y crecer sin quedarse en él.

IRMA puede ser cualquier mujer que decida iniciar un camino por su recuperación.

+- 3. ¿Qué es una pérdida gestacional?

Se refiere a la terminación de la vida del bebé en cualquier momento del embarazo.

Estrictamente cuando hablamos de pérdida gestacional, nos referimos, – en función del tiempo de embarazo-, a la pérdida clínica de un embrión o feto.

Sin embargo, en su mayoría quienes se han acercado a IRMA, lo refieren como la pérdida de su bebé; independientemente del tiempo de su embarazo o de las circunstancias de su pérdida. En respeto a ellas, indistintamente aludimos a la pérdida de un bebé, de su hijo o sólo lo referiremos como pérdida.

+- 4. ¿Por qué se le considera una pérdida?

Cuando la mujer se entera del embarazo, sabe que en unos meses podría tener un hijo en los brazos. Cuando ese niño muere, esa realidad no se cumple.

La ausencia se convierte entonces en un vacío, que tiene un significado diferente para cada persona, incluso, para cada pareja, pues representa una vida que no se abrazó; que no se conoció más allá del momento intrauterino y más allá de haber deseado o no el embarazo.

+- 5. ¿Siempre hay un duelo ante la pérdida gestacional?

El duelo es el dolor por una pérdida valiosa (independientemente de que se reconozca o no). Refleja el dolor de una ausencia que puede ser causado por una persona que muere o se va a otro lado, el estado de salud, el trabajo o cosas materiales.

El duelo es una reacción normal y natural ante una pérdida. Cada persona reacciona de manera diferente ante las mismas pérdidas. Hay quien se conduele enormemente, siente tristeza, impotencia o enojo; y quién lo manifiesta trabajando más, haciendo algún deporte u otras actividades que le permitan canalizar o evadir las emociones experimentadas.

Es distinto en cada situación y en cada historia; pues la manera de vivirlo en única. El duelo honra y da validez a lo que importa.

+- 6. ¿Sólo la mujer sufre esta pérdida?

No, los hombres también la experimentan, aunque la forma de expresarla y vivirla es muy distinta. Algunos niegan el suceso y ven el embarazo de su pareja como un suceso ginecológico que es propia de ella y su funcionamiento.

De momento les parece más importante atender la salud de ella y su estado emocional que conectar con su paternidad y su dolor. La conexión puede ocurrir algunos meses/años después con mayor o menor intensidad. O bien, empiezan a manifestar síntomas después de que algún evento ayude a detonar su pensar y sentir.

Es importante mencionar que la pérdida, cuando se da a conocer, también repercute en el ámbito familiar: abuelos, tíos, hermanos del bebé, tienen una reacción emocional ante el rompimiento de la expectativa generada, desde su propia perspectiva y con significados diferentes. En ocasiones también puede afectar al personal médico y/o quienes estuvieron cercanos a la pérdida.

+- 7. ¿Cuánto tiempo después de la pérdida se presentan síntomas?

Es muy variable. Los procesos y las historias de cada persona son diferentes. Pueden presentarse inmediatamente o llevarse meses o años. En cualquier caso, aunque haya una aceptación implícita del hecho, puede que la calidad de vida no sea tan buena por no haber recibido ayuda de manera oportuna.

Son duelos difíciles de reconocer porque comúnmente no son expresados, los que estamos cerca de quien los vive, desconocemos cómo ayudar y hasta caemos en actos de negligencia como minimizar el evento o presionamos para evadir el tema, aún con la intención de no ver sufrir a quien queremos. Lo que lleva generalmente a que sea un duelo congelado, silencioso y se aplace su resolución; llevando quizá a que se convierta en un duelo patológico.

+- 8. ¿Se enfrenta por igual la pérdida cuando se trata de una provocada que de una espontánea?

Comparten algunas semejanzas: en los dos casos se siente el dolor por el hijo que ya no está, en los dos hay cambios bioquímicos radicales en el cuerpo femenino; en ambos puede darse un trastorno de estrés postraumático, dependiendo de las condiciones de la vivencia y hasta caer en un estado depresivo.

Las diferencias pudieran ser que, en la pérdida voluntaria, la mujer no se siente conectada con lo sucedido por la cantidad de bloqueos emocionales derivados de la crisis que implica una toma de decisiones en un momento tan vulnerable de la vida. Como lo es un embarazo en soledad, con ambivalencias emocionales, presión, miedo, engaño, incertidumbre, indecisión y/o desconocimiento de lo que puede implicar para su salud física y emocional un evento de tal naturaleza. Aún en escenarios tan complicados, es posible trabajar en la revisión de las condiciones como cuidados, salud, riesgos y en la aceptación del suceso.

+- 9. Si la persona tuvo un aborto voluntario, probablemente el dolor no sea tal, pues fue una decisión que tomó ella misma ¿No?

La decisión es un acto mental, cognitivo. El duelo es un estado emocional; nos encontramos ante dos planos diferentes.

Aunque la persona consideró recurrir a un aborto, independientemente de las motivaciones propias o ajenas, las circunstancias o escenario que se presentó, el impacto por la pérdida del hijo en desarrollo intrauterino se experimenta de cualquier forma. En mayor o menor intensidad, inmediatamente o después de varios meses o incluso años.

Hay muchos factores que influyen en la toma de decisiones, para entenderlos hay que escuchar en lo profundo de cada persona.

Factores como el miedo, angustia, ansiedad, impotencia, desconocimiento de efectos secundarios, preocupación por el futuro propio y del hijo; además del contexto de la persona, es decir, lo que sucede a su alrededor, desde la pareja, la familia y la comunidad.

+- 10. ¿Qué perfil de mujeres tienen mayor riesgo de sufrir un trastorno depresivo o un duelo patológico?

No hay un perfil como tal, dependerá de la historia de la persona, de su propio carácter y personalidad; de cómo enfrentó la pérdida; si representó un trauma para ella o no, del apoyo familiar y social que tenga para elaborar su duelo sin minimizarlo. Si procuró ayuda para ser acompañada por un profesional que la condujera en este proceso.

Es importante comentar que las adolescentes pueden tener un mayor riesgo ya que no han madurado física, neurológica, ni psicológicamente como para tener elementos o herramientas para afrontar una vivencia; que para cualquier mujer es significativa, en mayor o menor grado.

+- 11. ¿Toda mujer que aborta sufre efectos posaborto?

El aborto suele ser un episodio traumático, que puede afectar la concentración, los hábitos de alimentación o de sueño.

Todo ser humano por el simple hecho de serlo considera la vida como un gran valor, independientemente de sus creencias o del “qué dirán “de la sociedad, puede ser que no sufra todos los efectos del aborto, ni en la misma intensidad, pero sí otras muchas reacciones. A veces se deja de hacer lo que se pensaba era la razón de la decisión de abortar, como son los planes de estudio o de trabajo; se puede experimentar miedo a volver a embarazarse, y pueden generarse dificultades en las relaciones íntimas.

+- 12. ¿Cómo lo viven los demás miembros de la familia?

Cuando las personas cercanas no reciben atención o desconocen del tema y notan a la mujer triste, irritable, aislada, infeliz; se preocupan mucho y no saben qué hacer. Llegan a pensar que han perdido la cordura y más aún si la mujer manifiesta ideación suicida. Se asustan y no saben cómo actuar, cómo ayudarla, le piden que lo olvide y que deje de actuar así. Pensando que es sólo cuestión de actitud lo que las tiene en ese estado y que basta con “echarle ganas”.

+- 13. ¿Cuál suele ser la reacción más común de la pareja?

Lo viven de manera muy diferente, la mujer vive la pérdida en su cuerpo. El hombre suele vivirlo y manifestarlo de una manera muy distinta, según haya sido el papel que desempeñó y la actitud que tuvo desde la noticia del embarazo hasta el momento de la pérdida.

Sin embargo, si vive efectos por la ausencia y llegan a percibir sensación de vacío. Suelen expresar indirectamente su sentir: con enojo, tristeza, buscando embarazarla nuevamente (a ella u otra mujer), adicciones de cualquier tipo, violencia hacia la mujer o hacia él mismo mediante auto agresiones que pongan en riesgo su vida o integridad. Llegan a ser muy duros con ellos mismos porque no ejercieron su función de cuidar, proteger o proveer.

Si fue la pérdida resultado de una crisis importante que no haya resuelto él o bien le resultó difícil asumir la paternidad, puede llegar a verlo como un evento fortuito, amenazante de su vida actual, donde no se siente involucrado, ni responsable; puede llegar a tomar la actitud de que es el cuerpo de ella y, por lo tanto, su problema.

En ocasiones cuando no se le involucra en la decisión y ve perdida su paternidad y sus expectativas alrededor de esta, también lo sufren en silencio. Pero nadie puede escapar del vínculo entre padres e hijos.

Cuando de manera espontánea se pierde el embarazo es muy frecuente que al hombre le preocupe la aflicción de ella y evite el tema para ser él quien lleve a flote el asunto, siendo fuerte, invulnerable; de este modo protegerla. A diferencia de las mujeres que están acostumbradas a compartir sus sentimientos y emociones con otras mujeres los hombres se llegan a ver incapaces de expresar sus emociones abierta y honestamente a veces se manifiestan ciertos problemas de comportamiento:

  • Problemas de concentración en el trabajo.
  • Falta de paciencia y exabruptos de rabia.
  • Abuso de alcohol y drogas.
  • Escape – horas extra de trabajo, organizaciones, el bar, otras mujeres.

En la pérdida espontánea o involuntaria, los hombres están afligidos porque sus sueños de ser padres se ven disueltos.

Esperan que su pareja salga bien de esto y que pronto vuelvan a intentarlo. Ellos reportan que ha sido más fácil superarlo o en menor tiempo y que están abiertos a otras posibilidades, por lo mismo comprenden poco del dolor que ella tiene, les cuesta trabajo entender porque esta triste o enojada, pero sobre todo a que persistan estos sentimientos por largo tiempo.

+- 14. Tan solo tenía unas cuantas semanas de embarazo ¿por qué me siento tan mal?

Desde el momento de la concepción inicia un proceso, un cambio hormonal en tu cuerpo para que pueda implantarse ese pequeño ser en la matriz y se forme la placenta que dará alimento y oxigenación al bebé, esto sin que sea una siquiera consciente o tenga la certeza del embarazo.

Todos estos cambios son percibidos por la madre y se va generando un vínculo básico entre ella y el bebé que se está formando. Al romperse el proceso se interrumpe abruptamente lo que debería durar nueve meses. Esto lo reciente el cuerpo y afecta el estado de ánimo, recuerda que todo está integrado en nuestro organismo y corazón.

Y aunque sea poco el tiempo de embarazo, quizá las expectativas, sueños, anhelos y planes empezaron a construirse en la mente y el corazón.

No hay un patrón que diga que tanto dolor es el correcto o incorrecto, ni el tiempo o edad del hijo que determine si debes o no sentirte mal.

Es tu vida, es tu historia la que ha cambiado y tienes todo el derecho de vivirla y nadie podemos juzgar tu sentir; es tuyo.

+- 15. Si yo opté por abortar libre y decididamente ¿por qué me siento así?

En su momento así lo viviste, como una decisión libre y consciente, pero hay respuestas de nuestro organismo y nuestros sentimientos a cualquier evento de nuestra vida. Cuando se presenta un embarazo, tu organismo se empieza a organizar para la etapa de la gestación, al vivir un aborto ocurre una especie de corto circuito. Las hormonas entran en shock y no saben cómo dirigirse, lo mismo sucede con nuestra mente y corazón.

Seguramente no fue sencillo. Y resulta un tanto contradictorio, porque se supone que deberías sentirte aliviada, tranquila y satisfecha. Quizá así fue los primeros días o meses o incluso años.

Pero algo ocurre en tu interior que no te resulta tan lógico. Cambios en tu cuerpo, y algunos malestares pueden empezar a percibirse, junto con preguntas y sentimientos encontrados. Y todo esto choca con lo que algunos afirmaron: tu vida regresará a su sitio como si nada hubiera sucedido.

Lo importante es hacer caso a tus pensamientos y sentimientos, porque intentan comunicarte algo. ¡No estás sola! Busca a IRMA.

+- 16. Participé indirectamente en un aborto y es algo que no puedo sacarme de la cabeza ¿por qué me ha afectado tanto?

Normalmente pensamos que apoyar a la persona que tiene un problema es acompañarla o ayudarla a realizar lo que ella quiere, pues no queremos que sufra y al mismo tiempo queremos respetar lo que ha decidido. Más aún, si la vemos desconsolada o aferrada a que es su único camino para estar bien. Llegamos sin cuestionamientos a realizar lo que nos pide.

Probablemente en el momento olvidamos que la crisis quizá la haya bloqueado a considerar alternativas, o suponemos que exploró todo lo que esto implicaba y si traería efectos para su salud.

En algún momento, al igual que ella, puedes experimentar efectos similares. Digamos que ya con una mente más fría y con tiempo transcurrido nos damos cuenta de que no actuamos tan racionalmente y que también fuimos víctimas de la crisis. De manera natural, tu sentir se verá influido fuertemente si ves en ella dolor y no la satisfacción natural que ambos esperaban.

Sin embargo, no olvides que hiciste lo que consideraste correcto en ese momento, que la intención fue de ayudar, no son situaciones fáciles, es humano, pero se puede aprender de esta experiencia. Acompáñala y hablen de la situación, el silencio puede causar mucho daño. Lo mejor es buscar ayuda de algún profesional.

+- 17. Tengo una amiga que pasó por una o más pérdidas gestacionales ¿qué hago?

Si ella te lo ha compartido o sabe que estás enterada/o, escúchala, ayuda a que exprese lo que quiera o necesite en ese momento, -sin presionarla-, pero que tenga la certeza de que ahí estarás para cuando quiera hablar.

Préstale tu hombro, que no calle lo que siente y que llore lo que necesite; ante todo no juzgues su decisión, su pensar o sentir. Recomiéndale que busqué ayuda, envíale esta página

Pedir ayuda a quien sabe del tema es lo mejor y eso es un acto de valentía de tu parte. No hay persona más honesta y fuerte que aquella capaz de reconocer un dolor, una caída, una dificultad y que sabe que sola o dejar pasar el tiempo no soluciona nada.

Puede ser también que evite hablar del asunto o de temas relacionados con el embarazo, bebés, mujeres embarazadas, que haya perdido interés en todo lo que antes le gustaba, llore con frecuencia sin razón aparente o tenga altibajos o cambios de humor, por ejemplo, pasar del enojo a la tristeza. Que incremente su consumo de alcohol, comida, tabaco o se inicie en las drogas. Si niega estas conductas o cambios en su vida y/o afirma quizá que no le sucede nada.

Al compartirte ella su situación, de algún modo te está autorizando para hablar de ello; aunque no te lo diga con palabras. Intenta hablarlo sin presionarla, si es necesario, habrá que esperar.

+- 18. ¿Por qué después de una pérdida gestacional, las personas guardan silencio y no hablan de sus sentimientos?

A nadie nos gusta sufrir y nos cuesta enfrentar lo irremediable. Es por ello que las personas que han vivido una pérdida de este tipo, muchas veces reprimen sus sentimientos y pensamientos queriendo vivir como si nada hubiera pasado, porque quizá eso les haga sentir que efectivamente nada sucedió.

Quienes los rodean, si saben de la pérdida, no alcanzan a comprender que la situación pudo ser muy traumática, y esperan que físicamente se recuperen rápido y olviden, pero no saben que emocionalmente la recuperación no es tan sencilla ni tan inmediata.

En otras ocasiones, la persona cree que no merece llorar por algo que ella ocasionó o que “era muy pequeño”, que no era en realidad un hijo, solo células, o que hay personas que “sí sufren de verdad”, que perdieron a un hijo adolescente o que tienen cáncer. Por todo esto, van guardando silencio y se aíslan para no ser criticada, cuestionada o no validada en sus sentimientos.

Todos merecemos se nos respete ante nuestras pérdidas, de la naturaleza que sean, vivir el duelo por la pérdida y lograr así superar el dolor recuperando la paz interna, la fuerza y alegría por vivir.

+- 19. ¿Cómo puedo recuperar la paz y que mi vida sea como antes de mi embarazo?

Por lo que vivimos en IRMA sabemos que la vida nunca vuelve a ser como antes. Cualquier evento impactante, estresante, o crítico; deja alguna huella en nosotros. De nosotros depende que este cambio nos acerque a la posibilidad de crecer, de integrar a nuestra vida esta dura experiencia y ser mejores personas. Toda crisis por más dura tiene un regalo escondido: un aprendizaje.

Lo primero es reconocer que algo sucedió y qué efectos provocó en ti, expresar tus sentimientos y pensamientos para empezar a tener claridad sobre lo sucedido. Poner en orden cada una de tus reacciones.

Revisar que parte de responsabilidad real (no culpa imaginaria) tuviste en lo sucedido, quienes participaron, quiénes ayudaron o no ayudaron, quienes lastimaron. Y como te encuentras yo contigo misma para poder trabajar en ello. Revisar si hay que perdonar a alguien o a ti misma por algo que no se hizo o no debió de suceder. Para ir encontrando esa paz interior que ayude a dejar de lado resentimientos que obstaculicen tu camino.

Este camino será mejor si lo haces en compañía, junto a quien lo ha recorrido con otros, quien es experto, tenga la fortaleza y objetividad.

+- 20. ¿En qué condiciones emocionales llega una persona a IRMA?

En general, manifiestan sentirse muy afligidas, desanimadas, sin energía, con angustia o ansiedad recurrente; no pueden dormir, están irritables, con problemas de alimentación. Reconocen que este estado las ha rebasado, no se concentran como antes tanto en su trabajo o estudios, su relación de pareja -cuando la hay- también se ve afectada.

Por lo general, es un tema que difícilmente han compartido con otros, quizá se llegó a pensar que ni siquiera tenía que haber duelo, porque se trató de algo o alguien chiquito y que el tiempo y la “madurez” (de no hablar de ello o no lamentarse por ello) llevaran por si solos a que el dolor, la tristeza, enojo o vacío desaparecieran.

Reconocer que no puede sola o solo, en estos casos, verdaderamente implica sobreponerse, tomar coraje y ser honesto con uno mismo. Es un acto de valentía y fortaleza.

Así que si necesitas ayuda de IRMA, no lo hagas con pena o vergüenza, ni lo consideres un acto de debilidad, sino todo lo contrario.

“El primer paso para llegar a alguna parte, es decidir que no vas a quedarte en donde estás”

+- 21. ¿El acompañamiento terapéutico que ofrecen en IRMA tiene algún costo?

Sí, sin embargo, tenemos como política institucional, no dejar de atender a nadie por cuestiones económicas. Para nosotros, lo más importante es atenderlos.

“Toda persona recibe ayuda, independientemente si contribuye o no económicamente a su proceso terapéutico.”

Elaboramos un estudio socioeconómico para asignar la cuota de recuperación y fomentar el compromiso a su proceso de acompañamiento.

+- 22. ¿Cómo se siente una mujer después que ha seguido un proceso de acompañamiento terapéutico en IRMA?

Se manifiesta más estable emocionalmente. Reconociendo y expresando sus emociones sin callarlas; entendiéndolas y canalizándolas sanamente. Le ha dado sentido a la experiencia vivida, sabe que puede construir un nuevo presente y se siente capaz de hacerlo.

Tiene esperanza, se acepta con mayor facilidad a sí misma, tiene nuevos proyectos y aspiraciones que orientan su sentido de vida.

+- 23. ¿Cuánto tiempo lleva sanar de un evento como éste?

Cada persona es diferente, por lo tanto, su historia es diferente. Mucho dependerá de los recursos emocionales de cada uno.

Desde la experiencia de IRMA, a reserva de cada caso, se pueden ver cambios en un trabajo terapéutico a la novena sesión, aunque el proceso terapéutico completo, requiere el compromiso de 6 meses o más.

+- 24. ¿Cuándo estás lista para buscar un nuevo embarazo?

Cuando el cuerpo de la mujer se encuentra recuperado y si se ha reconocido y aceptado la pérdida.

Cuando se ha reconciliado con ella misma y esta emocionalmente estable. Situación que implica reconocer la identidad única del hijo perdido y que ésta no es substituible con otro hijo. Nadie merece ocupar el lugar que otro dejó, cada ser humano requiere tener su propio espacio, nombre y amor correspondiente de los que le rodean.

Es un bien para el hijo que viene en camino y para la pareja; mejora la relación afectiva y educativa entre padres e hijos.