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El cuidado físico y psicoemocional de niñas y mujeres.

Con la intención del 8 de marzo, Día Internacional de la mujer, desde IRMA decidimos conmemorar la fecha a través de un conversatorio de reflexión y aprendizaje titulado: “El cuidado físico y psicoemocional de niñas y mujeres”.

Este día nos llena de sentimientos encontrados: de orgullo, satisfacción, privilegio; pero también enojo, impotencia, miedo y coraje ante la injusticia, el trato indigno en relación con la vulnerabilidad de alguien.

Vivimos tiempos difíciles y violentos donde en ocasiones la empatía no se presenta. No queremos ser infelices, por el contrario, queremos que todo esté bien y que nada nos duela. Cuidarnos implica estar en el cambio, en cultivar relaciones más cercanas y en procurar el vínculo sano con el otro. El individualismo nos encierra, nos aísla y la mejor respuesta es el otro, los otros.

Nuestra manera de ver el mundo tiene un profundo efecto en lo que hacemos en él

Cecilia Aragón

Lo que me hizo recordar lo leído en un libro de Alejandro de Barbieri  “Una sociedad a la que ya no le duele el dolor del otro está enferma, enferma de la falta de empatía; una sociedad dormida que está anestesiada, que está apática y corre el riesgo de perder sensibilidad, respeto y crece en impulsividad”

La falta de angustia es la apatía, el desinterés, la indiferencia, la resignación; pero somos nosotros los que formamos esta sociedad. ¿Cómo hacemos para salir de ahí?, ya no es suficiente con enseñar a leer y escribir, debemos enseñar que en la sociedad hay personas, que ahora están en otras camisetas, otras ideas y que eso también es con-vivir.

Enseñar a convivir y no encerrarnos entre los que pensamos igual, sino a aceptar las diferencias. Por ello nos corresponde a padres, educadores y a todos en general cuidarnos de forma diferente y ser personas más abiertas, amorosas y comprometidas.

Pero ¿por qué separar el cuidado físico del psicoemocional? Si las personas son en sí indivisibles.

En algunas ocasiones en el consultorio les explico a mis pacientes que el cuerpo es él contenedor donde se expresan los sentimientos, por ejemplo, una angustia la manifiestan como una presión en el pecho, algo en el estómago o una presión que carga en su espalda. Otros suelen usar los síntomas físicos como una forma de solucionar sus problemas de afrontamiento, por ejemplo, donde se da la experiencia de vacío que lleva a la expresión de compulsiones alimenticias o de otros tipos.

Entonces, ¿cómo nos cuidamos desde lo físico?, aprendiendo a escuchar a nuestro cuerpo que nos está señalando donde sentimos determinada emoción o sentimiento. Hay sensaciones en mi cuerpo que no quiero sentir o experimentar y que prefiero negar. Hay que entender que las emociones y sentimientos no son buenas o malas, son una respuesta a lo que nos pasa. Las emociones son reacciones por un estímulo interno o externo; son más intensas que los sentimientos, pero duran menos que estos, por tanto, las emociones preceden a los sentimientos. El sentimiento es la suma de emociones y pensamientos. Una emoción se transforma en sentimiento en la medida que uno toma conciencia de ella.

¿Cómo nos cuidamos psicoemocionalmente?

Conociéndonos, queriéndonos, siendo dueños de nuestra historia. Cuidarnos es estar conscientes de hacer nuestras elecciones y responder ate ellas, pero también ante lo que nos sucede; somos dueños de las respuesta.

Conocernos, también tiene que ver con la autoestima, con la libertad y la responsabilidad. Vivir es elegir. Se trata de crecer en libertad para elegir mi vida y crear. Elegir angustia, pero enfrentar la angustia y decidir nos hace responsables. Sólo un ser libre siente angustia porque tiene elección, son sus responsabilidades de ser.

Citando a Gerónimo Acevedo, médico logoterapeuta “somos siendo” somos posibilidad.

Poner límites también es parte de nuestro cuidado, impedir que la gente entre a nuestro espacio y abuse de nosotros, impedirnos entrar en el espacio de otros y abusar de ellos. Los límites nos proporcionan una manera de apreciar quiénes somos.

Ahí está el reto. Si educamos desde pequeñas con límites amorosos, con autoestima, con un adecuado autoconcepto, con identificación y manejo de emociones, daremos un gran paso como sociedad.

Cecilia Aragón, terapeuta voluntaria.

Instituto IRMA

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