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¿Cómo hablar para ser escuchado?

Leamos los siguientes casos de comunicación:

Caso 1:

Una mamá pidió a su hijo que ayudara recogiendo las cosas de la mesa y se entretuvo jugando sin hacer caso de la solicitud… volvió a pedir que lo hiciera 10 minutos después, cosa que no hizo; estaba ya muy molesta y por tercera vez pidió que lo hiciera ya con gritos. Ella al llevar los platos por accidente se le cayeron al suelo, de manera inmediata al tocar el piso se rompieron, la mamá en ese momento ya molesta estalló en ira con una serie de insultos y reclamos porque su hijo no le ayudaba y por lo desconsiderado que era. El pequeño lastimado por los insultos se fue llorando, mientras que su mamá ya irritada se quedó en el lugar limpiando y con un sentimiento de culpabilidad por lo que había sucedido.

Caso 2:

Una mujer le dice a su pareja: “Hace frio”, él se queda observándola y responde: “sí, hace frio”. Minutos después él se prepara una taza de té caliente y ella inmediatamente al ver la acción de su novio se enoja y le dice: “¡Cómo se ve que no te importo!”, él se molesta y se aparta sin comprender qué había sucedido.

El deseo de hacer una petición y todo deviene en conflictos.

Analicemos las conversaciones, con las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo es que se hace la petición que no hay respuesta?
  • ¿Cómo se generó la tensión?
  • ¿Cómo se genera el distanciamiento o la agresividad?

En el primer caso, el niño no reacciona ante la petición de su mamá. Habría que investigar, cómo le pide las cosas que no es escuchada; en cambio cuando alza la voz, el niño atiende, pero hay un accidente… lo que generó el estallido de la mamá. Lejos de ser una reacción correctiva de su mamá, se vuelve una descarga violenta de enojo.

Para el segundo caso, podemos notar que se inicia con una expresión, que no es una petición, parece un comentario en donde hay que suponer que hay una petición que puede significar muchas cosas, por ejemplo: por favor cierra la ventana o la puerta, prende la calefacción, tráeme un suéter, pásame la cobija, abrázame, dame una bebida caliente, etc.  Finalmente, la mujer se enoja porque su pareja no comprendió el mensaje que intentó enviar, sintiéndose poco comprendida y atendida. Así mismo él no comprende lo que sucedió.

¡Cuántos problemas se generan a partir de estos errores de comunicación!

Estos casos son ejemplos de cómo el distanciamiento entre las personas puede iniciarse por un problema de comunicación mínimo e interpretaciones inadecuadas.

Te compartimos algunos tips de comunicación asertiva que te ayudarán con la práctica:

  • Es importante antes de expresar verbalmente una petición, pensar en la necesidad que surge por el cuál queremos hacer la petición, posteriormente hay que identificar qué cubriría mi necesidad, revisar varias opciones y verificar si queremos hacer la petición a alguien o si podemos realizarla por nosotros mismos.
  • Realiza un trabajo mental, antes de solo expresarnos, de otra manera nos sentiremos confundidos y los demás no sabrán qúe es lo que sucede.
  • La petición tiene que ser muy clara y concreta, las personas no pueden leer nuestra mente aunque nos conozcan, trabajen o vivan con nosotros.
  • Es importante usar el tono adecuado, gentil y amable; expresarlo considerando la posibilidad de la persona y la necesidad propia, mirando a la persona y asegurando que escucha.

Recomendaciones para nuestros casos:

Sugerencia para el caso 1: realizar un contacto visual con la persona, “hijo levanta los platos por favor para lavarlos en este momento, eso es para mi una gran ayuda”, la madre espera la reacción del hijo para iniciar la acción.

Sugerencia caso 2: mirando a la pareja, “amor, podrías pasarme el suéter que tienes a un lado porque me dio frío”.

En verdad los resultados son substancialmente diferentes y favorecen los vínculos fraternos.

Así, asegurarnos de que la persona escucha, identificando las necesidades y haciendo peticiones específicas y concretas son algunos de los elementos que favorecen la comunicación asertiva y permite que seamos escuchados.

Así mismo dirigirse físicamente a la persona y mirar a los ojos favorece el contacto personal, finalmente el lenguaje respetuoso, con un tono de voz claro y educado, abre los oídos de cualquier persona.

María Esther Cardoso Escamilla

Instituto IRMA

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