Negación: Muchas mujeres dejan pasar muchos años sin reconocer las heridas que el aborto dejó en sus vidas. Muchas veces ocurre lo que se llama un “incidente detonante”. Ella ve o escucha algo que de repente conecta en su mente lo que está experimentando con la pérdida a causa del aborto que se hizo practicar. Es entonces cuando busca ayuda.
Baja auto-estima: Las mujeres reportan no sentirse bien consigo mismas. Dicen que no son dignas de recibir ayuda o el perdón de Dios.
Dolor profundo: La pérdida del embarazo, deseado o no, es una situación de pérdida significativa. El embarazo puede tener un significado simbólico, por ejemplo, convertirse en madre, lo cual puede ser un profundo deseo en el espíritu de la mujer. El perder esa posibilidad puede causar un profundo dolor.
Identidad de madre truncada: Cuando el primer embarazo termina en un aborto provocado, queda truncada lo que hubiera sido la progresión natural --espiritual y psicológica-- hacia la maternidad. El aborto borra la evidencia visible de la maternidad y la terminación del embarazo realiza una especie de corto circuito en los cambios biológicos que estaban ocurriendo en su cuerpo y en su cerebro, que la estaban preparando para la maternidad. Después de una pérdida a causa de un aborto provocado, la mujer generalmente tiene difícultades al hacer la transición hacia la maternidad cuando esta sí sucede. Ello puede impactar la manera cómo en ella se crea ese vínculo profundo con los hijos que vienen después y en cómo los cría y educa. En el proceso de sanación, vuelve a surgir esta identidad de madre.
Depresión: En un estudio realizado en 1884 mujeres que se hicieron practicar un aborto 8 años antes, arrojó que el 65% tenía un elevado riesgo de sufrir depresión clínica. En la investigación realizada por la Dra. Hannah Soderburg en 854 mujeres, el 60% expresó sentir angustia emocional.
Culpa: Las mujeres se consideran responsables de la decisión de abortar, aún cuando hayan sido obligadas por las circunstancias u otras personas.
Sentimiento de aislamiento y de alienación de sí misma, de su familia, de sus amistades y de los demás. Se distancia de su familia para no tener que contarles acerca del aborto, especialmente si teme que no estarían de acuerdo. Se aísla de sus amistades, aún si las mismas sabían del aborto y hasta la ayudaron a hacérselo practicar, porque se lo recuerdan y ella sólo desea olvidarlo. Sus familiares a menudo observan que ella ha cambiado y que se comporta de manera diferente cuando está con ellos, pero no saben por qué.
Vergüenza: Muchas mujeres describen un sentimiento de vergüenza después del aborto.
Ira: Este sentimiento a menudo se encuentra profundamente enterrado en la psiquis de la mujer que ha abortado. Frecuentemente carga consigo un profundo sentimiento de ira hacia el padre de su hijo, si él la obligó a abortar; o hacia sus padres, si fueron ellos los que la obligaron o no la apoyaron. Finalmente, también porta consigo un fuerte y permanente sentimiento de ira hacia sí misma, por no haber tenido la fuerza de negarse a abortar o por haber decidido hacerlo. La depresión y el enojo son las dos caras de la misma experiencia. Sin embargo, como ella cree que no tiene el derecho a sentir ira, usted tendrá que tratarla para que ella se permita a sí misma sentir su enojo. (La ira es un sentimiento, que si se deja sin procesar, permanece con nosotros y eventualmente se convierte en amargura).
Síntomas de trauma: Muchas mujeres habrán experimentado algún tipo de trauma durante el procedimiento del aborto, desde dolor intenso, maltrato verbal por parte del personal médico, ver restos fetales, hasta ser maltratada sexualmente. Si la mujer ha sufrido otros traumas, como el maltrato sexual o la violación, estos pueden resurgir durante el procedimiento del aborto.
Dificultad la concentren ación.
Pesadillas o sueños en que aparecen bebés: En estas pesadillas o sueños pueden aparecer monstruos amenazadores que atacan a los bebés o, como describen las mujeres, “muñecas muertas, bebés descuartizados o angustiados a los que uno no puede tocar, confortar o cuidar”. Algunos sueños pueden ser más simbólicos de algo vulnerable que esta siendo amenazado por algo espantoso, como “un gatito que es acechado por un león o un tiburón”.
Alucinaciones auditivas de un bebé llorando: Esta es una reacción común al dolor profundo, pero es un sentimiento muy perturbador. Cuando muere alguien que amamos, a menudo nos parece como si escucháramos su voz por un instante, pero ello ocurre durante la primera etapa de nuestra aflicción. Las mujeres que han abortado nos preguntan cómo es posible que experimenten estas alucinaciones auditivas, cuando nunca vieron a su hijo nacido. Pero esa experiencia puede estar relacionada con las células que lleva en su cerebro y en su cuerpo del niño abortado.
Recuerdos-relámpagos sobre la experiencia del aborto: Se trata de recuerdos que se disparan por cosas del medio ambiente en que ella vive y que traen el aborto a la memoria. Ejemplos de estos detonantes son el estar cerca del lugar donde se realizó el procedimiento; el sentir un olor que ella identifica con la experiencia del aborto; el sonido de una aspiradora, si el procedimiento se practicó por el método de succión, etc. Estos recuerdos-relámpagos son muy angustiantes, porque ella no está ni física ni emocionalmente preparada para ellos.
Desórdenes del sueño: A menudo, las mujeres nos dicen que no son capaces de dormir bien. Describen pesadillas horribles que las hacen temer dormir. Si usted quiere anunciar la ayuda postaborto, las estaciones de radio nocturnas son el lugar ideal para hacerlo.
Intento suicida: En un estudio que duró más de 36 meses y que fue realizado en el Estado de Ohio, EEUU, por la línea de ayuda de emergencia de Suicidas Anónimos, de las 4000 mujeres que llamaron, 1800 se habían hecho practicar abortos. Las mujeres que han abortado dicen que no merecen vivir y, por ese motivo, es posible que también describan la actividad peligrosa en la cual se involucraron con la idea de terminar con su vida. Muchas mujeres también comparten que han considerado el suicidio en algún momento de sus vidas después del aborto.
Hay un estudio escandicavo que consistió en la observación de las consecuencias para las mujeres al cabo de un año de terminado el embarazo, ya fuere por aborto provocado o por el nacimiento del bebé. El estudio incluyó un grupo de control compuesto de mujeres que no se habían embarazado. El estudio arrojó que las mujeres que se habían hecho practicar un aborto eran tres veces más propensas a suicidarse que el grupo de control y seir veces más que el grupo que dio a luz. El nacimiento del bebé pareció constituir un elemento de protección ante la conducta suicida, aún en el caso de las mujeres que sufrieron de depresión postparto.
Abuso de drogas y alcohol. Muchas mujeres comparten que adormecen su dolor de esta manera. Un estudio realizado en California en 12,000 mujeres embarazadas, arrojó que de aquellas que habían abortado en dos o más ocasiones anteriores al actual embarazo, prácticamente todas consumían alcohol en cantidades de hasta tres onzas al día durante todo el período de la gestación. Otro estudio, que fue realizado por un hospital de la ciudad de Boston, reveló que entre las mujeres de escasos recursos que acudían a la atención prenatal, aquellas que reportaron el uso de cocaína eran más del doble de propensas a reportar un promedio de dos abortos y el triple de propensas a reportar un promedio de tres abortos en comparación con el grupo de mujeres que no usó cocaína. El aborto casi siempre emerge a la superficie en grupos de apoyo para aquellos que abusan de sustancias químicas.
Problemas en las relaciones interpersonales. El 70% de las relaciones románticas terminan después de un aborto. Es posible que la mujer que usted trate no esté ya con el padre de la criatura abortada. Los padres sufren la pérdida de un hijo de diferentes maneras y pueden sentir que no son comprendidos por su cónyuge o “compañero”. A veces hay mucha ira entre ellos a causa del aborto. Generalmente la comunicación sufre un colapso después del aborto. Su relación sexual también sufre porque ninguno de los dos confía en el otro. El hacerse practicar un aborto es la forma más profunda de rechazo hacia el otro.
La familia nuclear – Es frecuente que después de un aborto ella se distancie de su familia nuclear.
Las amistades – Un patrón de conducta común que surge después del aborto es el de distanciarse de los amigos más cercanos. Este patrón de conducta se da independientemente de que los amigos hayan apoyado la decisión de abortar o se hayan opuesto a ella.
Problemas con la intimidad. La mujer que ha abortado evita las relaciones interpersonales íntimas con hombres o mujeres, por temor a tener que revelar asuntos de sí misma, como el aborto que se hizo practicar. Se convierte cada vez más en una persona solitaria y aislada.
Dolor físico. Puede ser que la mujer diga que siente dolor, ya sea abdominal, menstrual o en la espalda. Es posible que se trate de un dolor orgánico causado por una complicación del procedimiento del aborto o puede ser un dolor psicosomático. Aunque el dolor psicosomático no tiene una causa orgánica, no por ello va a doler menos. Una manifestación común de este tipo de dolor se da como una reacción de aniversario, es decir, cuando el dolor aparece en la época del año en la que el aborto fue practicado o en la que el niño hubiera nacido. Las mujeres reportan que este tipo de dolor desaparece después de experimentar el proceso de sanaciòn. En todo caso, debe ser remitida a un médico para que la examine, si el dolor físico persiste.
Entumecimiento psíquico. La mujer se manifiesta como en un “estado plano”, no está ni feliz ni triste, simplemente existe.
Hiperalerta. Cualquier cosa que tenga que ver con bebés, embarazo o aborto, le provoca un estado de alarma y hasta posiblemente de pánico.
Dificultades en embarazos posteriores. Entre las dificultades de este tipo, se encuentran un elevado nivel de ansiedad durante el embarazo, así como el temor de perderlo otra vez, ya sea por medio de un aborto espontáneo, de que su bebé nazca muerto o de un embarazo ectópico. Puede también haber sufrido daño cervical (especialmente si era una adolescente en el momento del aborto), rasgadura uterina o de las trompas de Falopio causada por una infección de bajo grado o una enfermedad de transmisión sexual que no recibió tratamiento. Si alguna de estas cosas le llega a ocurrir, ella cree que se trata de un castigo por el aborto que se hizo practicar. Desafortunadamente, corre el riesgo de sufrir cualquiera de estas complicaciones o todas ellas, especialmente si se ha hecho practicar dos o más abortos. Las investigaciones recientes confirman que los nacimientos prematuros también pueden suceder después de un aborto.
La mujer que ha abortado y luego queda embarazada también puede llegar a tener dificultades durante las contracciones uterinas y el parto, en el sentido de que puede suceder que las contracciones comiencen pero luego se detengan, dando como resultado que el parto se tenga que realizar por cesárea.
También puede padecer de la incapacidad para crear vínculos adecuados con los hijos que llega a tener después. Tiene grandes dificultades para amamantar a su bebé o darle el biberón, así como para cambiarle los pañales –en fin, para cualquier actividad que requiera el contacto íntimo con su bebé. El vínculo que se desarrolla se caracteriza por una conducta sobre protectora y un distanciamiento emocional. Si usted observa que la nueva madre carga a su bebé de forma extraña, ello puede ser una señal de que necesita que alguien intervenga para ayudarla. Normalmente las madres cargan a sus bebés cerca de su corazón cuando los acurrucan o a una distancia de aproximadamente 8 ó 10 pulgadas de su rostro para mirarlos a los ojos.
Reacción aguda. Por este término me refiero a una fascinación u obsesión con el embarazo, que puede desembocar en un comportamiento estrafalario que exterioriza un conflicto interior. Por ejemplo, algunas mujeres se han fugado con los bebés de otras mujeres o han mantenido secuestrada a otra mujer, para amenazarla con hacerle daño y con quitarle a su bebé, alrededor de la época de la fecha anticipada en que hubiera nacido el suyo propio.
Comportamiento evasivo. Esta conducta ocurre con respecto a los niños, el embarazo y el aborto.
Desórdenes alimenticios (anorexia o bulimia). o comer compulsivamente para no ser atractiva para los hombres.
Auto-mutilación. Ello puede darse por medio de una histerectomía o ligadura de trompas. Si la mujer que ha abortado lleva a cabo otros comportamientos de auto-mutilación, como cortarse o quemarse el cuerpo, puede tener un historial de maltrato sexual.
Disfunción sexual o promiscuidad. A menudo, la mujer que ha abortado cae en una conducta promiscua. Muchas mujeres se vuelven bastante promiscuas después de un aborto. Albergan un deseo inconsciente de reemplazar el embarazo que se truncó por medio del aborto. Ello puede dar como resultado otro embarazo, que también puede ser “resuelto” por medio de un aborto. La disfunción sexual parece suceder más tarde, especialmente si ella está casada con el padre del niño abortado.
Embarazo expiatorio. La mujer que ha abortado puede llegar a sentirse obligada a embarazarse nuevamente, a menudo dentro del plazo de un año después del aborto.
Embarazo fantasma. Ello se refiere al caso de la mujer que ha abortado que se hace la prueba del embarazo enseguida después del aborto, para ver si aún está embarazada o si está embarazada nuevamente. A veces siente pánico cuando le viene la menstruación, porque teme que se trate del inicio de un aborto espontáneo. También existe una condición médica inducida, que consiste en la imitación de los síntomas del embarazo en el cuerpo de la mujer, cuando en realidad no hay ningún embarazo biológico.
Matrimonio expiatorio. Se trata del caso del hombre y la mujer que han recurrido a un aborto y luego se casan con el objeto de intentar salvar su relación. Las relaciones interpersonales en estos matrimonios se caracterizan a menudo por severas dificultades en la comunicación. El aborto nunca se menciona.
Dificultades maritales. Pueden desarrollarse dificultades sexuales y de comunicación después de un aborto.
Relaciona abusivas. Las mujeres que han abortado a menudo se involucran en relaciones abusivas después de un aborto. En algunos casos ella es la víctima y en otros la victimaria.
Reacciones de aniversario. Estas reacciones pueden ser una profunda aflicción, una depresión o síntomas físicos, como dolor en la espalda o en el abdomen. Suceden cerca de la fecha del aborto o de la fecha en que hubiera nacido el niño.
Sobre-compensación en la carrera. Ello ocurre especialmente en los casos de mujeres que eligieron el aborto con el fin de terminar sus estudios universitarios o de realizar sus metas profesionales. También es cierto que muchas mujeres trabajan compulsivamente para no estar conscientes del dolor que las embarga a causa del aborto.
Herida espiritual. Para muchas mujeres, tal y como ellas mismas lo expresan, esta es su primera experiencia de pecado grave. Creen que han cometido el pecado que no tiene perdón (no importa a qué confesión religiosa pertenezcan) y, por tanto, creen que se trata de algo irreconciliable con su sistema religioso. Temen a Dios y creen que serán castigadas cuando tengan hijos en el futuro. Creen que son indignas del perdón y a menudo abandonan la práctica religiosa. Por otro lado, puede que también se involucren en la práctica religiosa de forma compulsiva, para demostrarle a Dios sus buenas intenciones y para expiar sus pecados.
Problemas relacionados con pérdidas del embarazo. Con el correr del tiempo, la mujer que ha abortado se vuelve propensa a tener más problemas relacionados con pérdidas del embarazo, como los embarazos ectópicos, los abortos espontáneos o la infertilidad. Estas experiencias le confirman lo que ella ya creía según el sistema religioso que ella misma se inventó a partir del aborto, a saber, que Dios está enojado con ella y que la está castigando. Cuando recibe ayuda para lidiar con estas pérdidas, es posible que manifieste un dolor intenso e insoportable. Sin embargo, puede ser que no se sienta capaz de nombrar la fuente de su dolor, puesto que no siente seguridad para compartirlo. Cuando ello ocurra, pregúntele acerca de las pérdidas de embarazo que ha tenido previamente, nombrándolas específicamente. Déjele saber que no tendrá ningún problema cuando lo comparta.
Maltrato infantil. Las mujeres que han abortado pueden tener mecanismos inapropiados para manejar la frustración, hasta que su aflicción sea sanada. El maltrato infantil puede ser emocional y consistir en el distanciamiento o puede ser físico y consistir en pegarle a sus hijos. Las mujeres dicen que abortaron a su “hijo perfecto” y que ahora les queda éste.
Aumento de la amargura hacia los hombres. Ello se manifiesta en términos de ser incapaz de confiar realmente en los hombres en el futuro. A menudo se trata de una herida escondida.
Diagnóstico psiquiátrico de desórdenes severos de personalidad u otros problemas de salud mental. Si estas condiciones existían antes del aborto, la mujer será propensa a sufrir severas consecuencias psiquiátricas.
Las mujeres que se han hecho practicar abortos tardíos tienen reacciones inmediatas e intensas. Necesitan atención inmediata. Pueden haber visto a su hijo y esto puede traumatizarlas. Ello también puede suceder cuando estuvieron embarazadas durante más tiempo, en cuyo caso el vínculo con su hijo no nacido fue mayor. Estas mujeres se caracterizan por la ira. Están enojadas con su cuerpo, con su cónjyuge o “compañero” y con Dios. A menudo expresan su furia al hablar con Usted.
Vicki Thorn es Fundadora, Presidente y Directora Ejecutiva, de la Oficina Nacional para la Reconciliación y Sanación Post-aborto, en la ciudad de Milwaukee, Estado de Wisconsin, Estados Unidos de América.
Conocida oradora nacional e internacional, experta en el síndrome post-aborto, sanación y reconciliación, ha sido consultada para la creación y el desarrollo del ministerio post-aborto en más de 160 diócesis católicas y de otras denominaciones en Norteamerica, América Latina, Europa, Australia y Oceanía.
National Office of Post-Abortion Reconciliation and Healing, Inc. P.O. Box 070477,Milwaukee,
WI 53207-0477. Tel. 414/483-4141; fax: 414/483-7376 noparh@juno.com>
1-800-5WE-CARE, http://www.noparh.org/.
Para mayor información: www.vidahumana.org quien hay vivido la experiencia del aborto puede escribir a: http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/mensaje-postaborto_index.html.
En México, comunicarse al Instituto para la Rehabilitación de la Mujer y la Familia,A.C. (I.R.M.A) a los tels: 5260-3178 y 5260-8859 o escribir a ayuda@irma.org.mx |