Sobre el Síndrome Posaborto
IRMA es la única institución en México en la que, gracias al testimonio de cientos de pacientes, contamos con información estadística sobre las consecuencias de un aborto provocado, sobre todo en el área psicológica.
Podemos brindar datos reales de México y de otros países sobre temas relacionados al Síndrome Posaborto como depresión, suicidio, violencia intrafamiliar, adicciones, etc.


¿Qué es lo que la investigación NO dice?
Otra razón importante de la falta de reconocimiento oficial por parte de PAS, ha sido la escasez de una investigación adecuada en los efectos psicológicos posteriores al aborto. Esto es sorprendente, si tomamos en cuenta que el aborto es el proceso médico más ocurrido por las mujeres de Estados Unidos. Cuando revisé primero los relevantes folletos publicitarios y de alguna manera consternado por ésta situación.
Por desgracia, la investigación sobre el tema del aborto no ha tenido mucho avance desde entonces debido a varias razones: primero, por que es muy difícil que las mujeres estén dispuestas a contribuir con el estudio, ya que esto implica compartir experiencias que por naturaleza son extremadamente susceptibles, aún si su participación fuera anónima, dificultando así el proceso de investigación. En los informes de fertilidad nacional, por ejemplo, el porcentaje de mujeres que han abortado es sólo la mitad de lo calculado con base en las publicaciones del índice de abortos, ya que alas mujeres ni siquiera quieren admitir que abortaron y menos si se trata de compartir su experiencia a detalle con un desconocido. Además, cuando los investigadores tratan de usar los expedientes de las clínicas, se encuentran que la mayoría de los pacientes dieron información falsa para proteger su anonimato. Y si se le pidiera a los médicos que aprobaran o desaprobaran las candidatas para uno de los cuestionarios de investigación, eliminarían a las mujeres para quienes el proceso sería muy doloroso, y como resultado de las mujeres cuya experiencia fue dolorosa no estarían incluidas en el estudio. Un investigador resumió el problema al notar que las mujeres que pudieran encontrar la experiencia del aborto más estresante, serían representadas en pruebas gratuitas.
Además, la mayoría de las investigaciones publicadas han sido basadas en las impresiones clínicas, cuestionarios y/o entrevistas realizadas semanas o pocos meses después del aborto, ya que es común que bajo investigación se lleve acabo el interrogatorio en ese lapso de tiempo; sin embargo, si hablamos del aborto, la emoción reinante en ese momento es generalmente de alivio, ya que se ha tomado una decisión para resolver un problema: un embarazo inesperado. El número de víctimas emocionales por causa de un aborto, aparece años después de realizado el proceso, después de que los cuestionarios habían sido resueltos y mandados. En un estudio, más del 70 por ciento de los interrogados, dijeron haber negado por mucho tiempo la existencia de cualquiera de las reacciones, incluso por 10 o hasta 15 años en muchos casos. Un investigador concluyó que los estudios sobre los efectos psicológicos negativos del aborto son deficientes porque ignoran la posibilidad de que las reacciones salgan a la superficie después de varios años. Otro investigador sugirió que muchas mujeres no llevan luto de la pérdida de su hijo, lo que ocasiona un atraso en las reacciones de dolor.
También, muchos estudios sobre las consecuencias emocionales del aborto, han sido diseñados de una manera inadecuada, éste problema fue detectado por investigadores que estaban examinando un cuadro de estudios múltiples sobre esta tema (proceso conocido como mata-análisis). Por ejemplo, los investigadores que revisaban 61 estudio publicados entre 1966 y 1985, encontraron que tenían abundancia de defectos en el significado metodológico.
En 1987, cuatro investigadores evaluaron un total de 75 estudios sobre mujeres de post-aborto, de los cuales, en preguntas inadecuadas, como cuando algunas mujeres se les pedía que sacaran conclusiones significativas de su experiencia. Un número considerable de estudios contenían siete o más deficiencias en su diseño en general. Los investigadores también encontraron un patrón de ojo abierto: lose estudios con debilidad metodológica tendían a decir que las mujeres habían experimentado emociones positivas resultado de su aborto.
Finalmente, el aborto es un tema altamente cuestionado por los pacientes, por los legisladores, pro los proveedores del cuidado de la salud y las personas en general, incluyendo los investigadores. Es muy improbable que un investigador no tenga una opinión acerca del aborto, su moral y el impacto que tenga en nuestra sociedad. Si nos concentramos en investigaciones y publicaciones del aborto, encontraremos que aquellos que se oponen tajantemente pueden ver sus convicciones cuestionadas ya que los estudios sugieren que el proceso implica riesgos emocionales y físico también para la mujer. Del mismo modo, aquellos que respaldan al acceso al aborto de la mujer pueden sentirse vinculados si un estudio sugiere que el proceso tiene un impacto positivo (o al menos neutral) en la vida de la mujer. Los investigadores pueden definirse cono pro-aborto o por-Vida según las tendencias al emitir sus resultados y conclusiones. No es de sorprender que los prejuicios o la falta de integridad en las investigaciones sean eco cada que éstas aparecen como soporte de uno u otro lado del argumento.
Casi todos los análisis de documentos profesionales sobre los efectos psicológicos del aborto sugirieron que las suposiciones preconcebidas plantean una barrera significativa para las investigaciones de alta calidad. De hecho, los autores que intentaron resumir la investigación existente sobre el tema, han sugerido conclusiones diversas, incluso al analizar del mismo material. Uno de los primeros exámenes concluía que mantener las convicciones personales pesa más que la importancia de los datos, especialmente cuando las conclusiones están redactadas
Un revelador capítulo en el libro perspectivas feministas en el trabajo social y sexualidad humana analizó la existencia de información profesionales sobre el aborto y concluía que “ la porción de mujeres que experimentan varios grados y rangos de estrés port-aborto de entre menos del 10 por ciento de posible continuación psiquiátrica hasta 50 por ciento de sentimientos de infelicidad o problemas mentales…el preguntar si los parientes experimentan culpabilidad es superfluo, puesto que es evidente que sí lo harán”. Pero en el mismo artículo , los autores admiten que “no hay voluntad para llamar la atención por las consecuencias negativas del aborto, al ser visto como un soporte anti-aborto… grupos que presionan”.
Sólo como los documentos profesionales reprueben participar en consenso cuyo tema sea el estrés post-aborto, los libros para lectores en general, también presentan claramente las opiniones en conflicto acerca de éste tema. Para un alto grado, estos han sido manejados por creencias basadas en la visión que tienen los autores sobre el aborto en sí. Los libros escritos por los autores de pro-vida han escrito las experiencias del post-aborto: dolor, arrepentimiento, y cicatrización posterior, desafiando la noción de que el post-aborto es un procedimiento relativamente benigno. Los ejemplos incluyen ayuda para la mujer a recuperarse del aborto, opciones reales, ¿Lloraré mañana? Y su opción para curarse.
Por otro lado, los libros con una orientación pro-aborto, tales como el compendio popular para la mujer nuestros cuerpos, nosotras, ha afirmado de manera consiente que cualquier desorientación psicológica producto de un aborto es probable que se a menor o transitorio a menos que la mujer ya esté desequilibrada mentalmente. Algunos autores han atribuido la turbulencia emocional después del aborto a los cambios hormonales derivados del embarazo, o incluso a la presión por hacer los arreglos necesarios para llevar acabo el aborto.
Cfr. M.S., M.F.T Reisser Teri, “A solitary Sorrow”, traducción-adaptación p.168-177
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